miércoles, 5 de diciembre de 2007

HISTORIA DE LAS BARRAS BRAVAS DEL FUTBOL ECUATORIANO

Hasta cuando tendremos que reportar estos hechos tristes en este deporte que debe ser pura alegría? ¿Hasta cuando la pelota dejará de tenirse de rojo? ¿Cuando entenderemos que estamos asesinando el fútbol?
Es lamentable y doloroso lo que sucedió ayer en el estadio Monumental. Una víctima inocente, un apenas niño que seguido por la pasión hacia su equipo se daba cita en el estadio dispuesto a alentar a su equipo, tuvo que ver truncado su sueño por un idiota que piensa que en el fútbol, en las barras, el que más sangre hace correr es el más “vacan”.
Todo comenzó cuando los equipos del Astillero se disponían a vivir su Clásico, EL Clásico. La gente, que llenó el estadio Monumental, comenzaba a recibir a sus equipos. Pero de parte de la barra de Emelec comenzaron a bombardear a la general sur con bengalas, una de las cuales impactó a una joven a la altura del cuello, que por suerte salió con heridas menores. Este hecho provocó la estúpida reacción, la inútil sed de venganza de parte de cierto barcelonista, que respondió lanzando el mismo tipo de proyectiles, uno de los cuales impactó al niño Carlos Cedeño, que estaba en la suite 216 E, encima de donde se ubica la barra azul en los Clásicos.
Este niño no tuvo oportunidad y vió como su vida se escapaba en cuestión de segundos. Aunque la asistencia médica de parte del Cuerpo de Bomberos fue inmediata, nada pudieron hacer para evitar que este hincha joven deje de existir.
Ya es intolerable esto. Hay que tomar medidas severas para evitar que vuelvan a suceder estos lamentables hechos. Comenzando por nosotros mismos, porque TODOS somos los culpables de estos hechos. Todos, porque muchos aplauden las “batallas” entre barras. Porque somos testigos de muchos desmanes en los partidos y somos simples alcahuetes. Porque no hacemos conciencia de que el fútbol no es “bravos” sino de hombres. Porque este problema no es sólo de Guayaquil, sino de Quito, Ambato, Cuenca, Manta, etc., porque desgraciadamente en toda ciudad donde haya fútbol en este país, hay violencia entre barras.
Ayer yo estaba en la general sur. con mis propios ojos ví como la bengala impactaba en la suite donde estaba en niño
Carlos Cedeño. En ese momento no me dí por enterado de lo que pasó, pero apenas me informaron, el fútbol pasó a segundo plano y mi mente estaba tratando de buscar una explicación a este hecho, estaba impávido al saber que entre los 20000 hinchas que estabamos en esa localidad, uno era el asesino de ese niño. Estaba defraudado porque lo que debería ser fiesta para mi gente, se convirtió en vil carnicería. Estaba decepcionado del Clásico del Astillero.

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